Vivimos priorizando a los demás, sin darnos la oportunidad de disfrutar la vida, por ese motivo, es fundamental saber darse un gusto a tiempo. Con estos simples consejos verás cómo cambias tu vida haciendo unos mínimos reajustes:

Aprovecha mejor cada día: las cosas más importantes de la vida no pueden comprarse con dinero, por ese motivo, tomate el tiempo necesario para acompañar a tus hijos, visitar a tus padres o tener una charla íntima y divertida con tus amigos. Esas experiencias te permitirán recuperar la energía gastada en el stress que te imprime el trabajo y las obligaciones cotidianas.
Sugerencia: comienza un diario anotando las cosas que te gustaría hacer como una manera de no olvidar tus nuevos objetivos. Por ejemplo, pasar toda una tarde viendo una película junto a tu mujer o jugando un partido de fútbol con tu hijo. Es algo simple pero muy gratificante.
Encuentra lo que te apasiona: seguramente hay algo que llevas años deseando  hacer pero, por una cosa u otra, lo has postergado una y otra vez. Bien, como dice el popular dicho, “hoy es el primer día del resto de tu vida”: anótate en esa clase de tenis por la que siempre suspiraste, date la oportunidad de aprender inglés, comienza tu preparación para correr una maratón… nada es imposible, y todo gran camino comienza con un simple paso.

Sugerencia: no dejes que las dudas y los miedos vuelvan a inmovilizarte: si los otros alumnos son más jóvenes que tú y eso te intimida, pide una clase diferenciada; si las clases son demasiado rápidas, explícale al profesor lo que sientes, pero sigue adelante.

¡Intenta algo diferente!: tal vez llevas año atrapado en una rutina que te agota, por eso éste es el mejor momento de intentar algo nuevo. Por ejemplo, cambia tu color de cabello, déjate crecer la barba, prueba ropa de colores más estridentes…
Sugerencia: como señalábamos en el punto anterior, lo importante es no dejarse paralizar por el miedo, estas acciones, mínimas, te permitirán recuperar la frescura perdida y ganar independencia. ¿Por qué repetir un patrón que ya no te satisface? ¿Por qué no hacer algo completamente distinto? ¡Anímate a salir de tu zona de seguridad y verás que te sentirás inmensamente satisfecho!
¡Relájate!: seguramente, como muchas personas, pasas tus vacaciones pensando en todos los problemas que encontrarás cuando vuelvas a la oficina… bien, es hora de cortar esa línea de pensamiento y comenzar a concentrarse en TU VIDA. Esto quiere decir que, durante los fines de semana, feriados y vacaciones solo debes concentrarte en pasarla bien. Nada de cuentas para pagar, jefes malhumorados o clientes molestos. Concéntrate, solamente, en divertirte.
Sugerencia: no necesitas gastar mucho dinero para darse un gusto. Puedes realizar actividades sumamente económicas como pasar toda una tarde, en el patio, cómodamente recostado en una reposera, disfrutando tu libro favorito. O tomar sol. O dedicarte a ver todos los episodios de tu serie favorita. Incluso dormir una larga siesta. Es TU tiempo libre, entonces haz con él lo que TÚ quieras.
Cómprate algo: ¿recuerdas cuándo fue la última vez que compraste algo para ti? La mayoría de las personas no tienen problemas en hacer regalos a terceros pero se sienten culpables al gastar dinero en sí mismos y eso está mal, muy mal. Trabajas mucho y te mereces un mimo, por eso, cómprate algo que llevas mucho tiempo deseando.
Sugerencia: darse un gusto no implica, necesariamente, gastar una fortuna, puedes comprar el nuevo cd de tu cantante favorito o la última remera de la selección nacional. ¡Lo que vale es el gesto!

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