Es común pensar que catar vinos es una tarea reservada a expertos sommeliers pero la realidad es que cualquier persona puede hacerlo en la intimidad de su hogar siguiendo estos sencillos tips:
Uno) Pasos preliminares.
  • Es importante que la temperatura del vino, antes de comenzar a degustarlo, respete determinados parámetros: el tinto debe beberse entre los 15 y los 17 grados y el blanco entre los 9 y los 12.
  • Usar copas, no vasos: el motivo es muy sencillo, las copas pueden sostenerse por la base, evitando de esa manera calentar el vino, arruinando prematuramente su sabor.
  • Elegir copas transparentes: de esa manera se podrá mirar la bebida y captar sus tonos sin ninguna clase de interferencia.
  • Llenar solo la tercera parte de la copa: para catar el vino es necesario girar la bebida, lo que permite liberar todos sus aromas, una copa llena impide ese movimiento fundamental de la cata.
Dos) Definir su edad.
Se coloca la copa contra una superficie blanca –puede usarse desde un mantel de lino hasta una simple hoja de papel- para ver claramente el tono del vino: los tintos se vuelven claros con el paso del tiempo mientras que con los blancos sucede exactamente lo contrario: se oscurecen.
Tres) Establecer su carácter.
Acercar la copa a la nariz, sin agitarla, y una vez colocada allí inhalar muy despacio el aroma proveniente de la bebida: este gesto permite identificar los “tonos” propios de la uva, definiendo que carácter tiene el vino, es decir, si es frutal, vegetal o floral.
Cuatro) Determinar su complejidad.
Mover, despacio, la copa en suave círculos: de esta manera se da aire al vino, liberando todos los elementos que se generaron durante su periodo de fermentación.
Una vez realizado el gesto, realizar cortas inhalaciones que permitirán encontrar las fragancias que dan carácter a la bebida, incluyendo sabores como chocolate, café o miel. Cuantos más aromas tenga un vino más complejo –y exquisito- será.
Cinco) Definir su cuerpo y sabor.
Tomar un sorbo y comenzar a moverlo en la boca: de esa manera, las papilas gustativas podrán identificar el cuerpo, el gusto y la temperatura del vino, estableciendo si es amargo o dulce, delicado o potente, ligero o pesado, etc.
Seis) Dar la valoración.
Es el momento de beber directamente un buen trago de vino. Para que la evaluación sea lo más correcta posible, los especialistas recomiendan cerrar los ojos, de esa manera todos los sentidos estarán concentrados en ver las virtudes del vino y contestar una serie de preguntas básicas como: ¿le sobran elementos? ¿Su sabor es muy fuerte? ¿Necesita más tiempo de barrica?
Ahora sí, ¡a catar que se acaba el mundo!

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