A través de una serie de cambios realmente muy simples puedes sumar confort a tu hogar, creando espacios ideales para relajarte y olvidar el stress y todas las presiones cotidianas.
Solo debes aplicar estos tips:
Menos es más: una casa llena de elementos innecesarios se convierte rápidamente en una tortura para los sentidos porque genera una situación de ahogo que termina afectando física y psicológicamente a los
habitantes del lugar.
Consejo: se inteligente y reacomoda todo aquello que te molesta. Por ejemplo, no es necesario colocar las fotos de tu familia en cada espacio disponible porque el efecto suele resultar agobiante.
Se pragmático: existen nuevos marcos digitales donde puedes subir miles de imágenes que van cambiando de manera automática cada pocos minutos. De esa forma no perderás todos esos recuerdos que tanto estimas y, al mismo tiempo, sumarás comodidad.
Apuesta por la “nobleza”: los elementos “nobles” (la madera, la piedra, el mármol…) son lo que necesitan las piezas de tu hogar donde te sientes incómodo por la abundancia de plástico o metal, materiales que recuerdan, inevitablemente, a hospitales, clínicas y cuarteles del ejército.
Consejo: no necesitas gastar una fortuna: recupera muebles antiguos que tus padres ya no usen con una buena capa de barniz y rodéalos de sillas de madera que puedes comprar en cualquier mercado de pulgas por una cantidad ínfima. Rápidamente sentirás como cambia el ambiente dentro de esa habitación: de fría y aséptica (¡brrrr L!) a cálida y cómoda.
¡No olvides el poder de la luz!: como saben, mejor que nadie, los grandes directores de cine (Fritz Lang, John Ford, etc.), la forma de iluminar una escena define lo que sentirán las personas al verla; ese mismo concepto puede aplicarse a las habitaciones de tu hogar: más luz, más comodidad, menos luz, más sensación de abatimiento y depresión.
Consejo: instala en las ventanas cortinas de color alegres, asegurándote que los vidrios estén muy limpios; con respecto a la iluminación artificial, suma a la luz central fuentes extras, por ejemplo, en el baño, además de la lámpara en el centro del techo coloca pequeños focos rodeando el espejo.
¡Verde, que te quiero verde!: los especialistas recomiendan incluir plantas en cada habitación porque éstas, de manera natural, logran que las personas se relajen.
Consejo: recuerda que cada espacio tiene sus propias características por eso aplica un criterio práctico y ten en cuenta que no es lo mismo el baño que la cocina o el salón de estar.

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